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Por Rocío Pacheco Macedo – 08/02/2018 [Fotografía: Manuel Orero]

“Por unas razones u otras, la mayoría de los movimientos sociales y procesos de participación ciudadana no se estudian, no aparecen en los libros de historia y apenas tienen difusión en los medios, provocando su invisibilización. Con nuestra propuesta tratamos de luchar contra ella, construyendo un nuevo relato histórico que tenga en cuenta  la participación ciudadana en la construcción del territorio”. Adrián Domínguez creció en Pino Montano, un barrio inmenso y diverso que ganó en bienestar social gracias a la lucha de su gente. Estudiante del Grado de Educación Primaria estudia, entre otros aspectos,  el trabajo de los movimientos sociales que se fraguan entre bloques de vecinos, conversaciones a pie de portal mientras madres, padres, tíos/as abuelos/as, amigos/as hablan de las carencias incómodas en el desarrollo del día a día,  en la educación de sus más pequeños.

Su curiosidad por este hecho hizo que se planteara la realización de una investigación en torno a mostrar el papel de la movilización ciudadana de su barrio. Pertenece al grupo de investigación “Movimientos Sociales y Educación Patrimonial: análisis de los procesos socioeducativos y la participación ciudadana en la mejora, protección y promoción del patrimonio en Sevilla y su provincia”. Junto a su compañera María Ruiz Avilés y el profesor de la Universidad de Sevilla Jorge Ruiz, ahondan y apuestan en nuevos métodos de investigación que analicen la gestación de redes y la participación de los vecinos que contribuyen a los cambios patrimoniales en la ciudad. “Nuestro grupo de investigación trabaja con el objetivo de conocer, entender y visibilizar los procesos de participación ciudadana relacionadas con el patrimonio en Sevilla. En esta línea, además del trabajo puramente investigativo que realizamos, trabajamos en la puesta en marcha de proyectos de divulgación como un programa de radio llamado ESPACIUS 2.0 y el espacio Laboratorio CIPAT (Ciudadanía, participación y territorio), para la alfabetización de la ciudadanía en torno a la participación ciudadana y el patrimonio en su territorio”.

Adrián quería averiguar qué conocimiento histórico tienen los niños de primaria sobre los diferentes movimientos sociales en la construcción de su barrio. Su objetivo era plantear de qué modo podría construirse conocimiento escolar sobre ello desde una metodología investigativa. Lograr un sentido de pertenencia al barrio desde una óptica activa que recaiga en la importancia de las oportunidades que aporta la participación ciudadana y la colaboración en la mejora de la cotidianeidad. Lograr que pequeños y adolescentes conocieran, entre otras cosas,  cómo el movimiento vecinal logró transformar la escombrera de la finca Albarrana en el Parque Cultural Miraflores o la construcción de la Escuela Infantil Pino Montano. Incide en la importancia de trabajar en el aula el conocimiento del entorno más cercano: “Trabajar sobre nuestro entorno siempre es interesante porque se implica al alumnado en lo que hace, conectando directamente con su día a día y en definitiva con sus intereses. Pero además, investigar sobre la implicación de los vecinos (en muchos casos familiares o conocidos cercanos de los estudiantes) en acciones para mejorar su entorno provoca un sentimiento de pertenencia, protección y compromiso con el barrio que mejora la percepción de su barrio”.

Utilizar este tipo de metodologías en aulas fomenta,  entre otras cosas, “la implicación de los jóvenes en la construcción de su entorno mediante experiencias y referentes cercanos. La involucración de familias y redes de acción, incide directamente en análisis críticos sobre los aspectos que afectan al barrio además de favorecer la comunicación entre generaciones. “El papel de las familias es clave en este proceso de construcción del relato histórico, ya que son ellos, sus padres, madres, abuelos y vecinos, los protagonistas de éste proceso histórico que vamos a investigar. Pero este aspecto, además de ser clave a nivel investigativo, es clave a nivel motivacional, ya que hará que se sientan importantes, útiles y orgullosos de su papel en el barrio. De esta manera buscamos la construcción de un conocimiento colectivo intergeneracional sobre el desarrollo de su entorno, fomentando valores entre los adultos y los estudiantes como la comunicación, el respeto, la pertenencia al barrio y demás aspectos que hemos mencionado antes”.

Ampliar la visión de la realidad de los niños/as desde otras ópticas, siendo conscientes de que no hay únicas lecturas sobre la misma.  Una apuesta por vertebrar el futuro y la construcción histórica de un lugar teniendo en cuenta la riqueza de las personas que la integran y sus acciones. “Personalmente considero que a través de la investigación sobre los movimientos sociales producidos en su territorio entrarán en contacto con una realidad que puede estar oculta, pero que también forma parte de su realidad. Esto viene unido a la idea de reconstrucción del relato histórico, un nuevo relato histórico que ponga de manifiesto las buenas prácticas de los vecinos también dará lugar a una nueva percepción del barrio, dando visibilidad a otras realidades, sacando a la luz un patrimonio histórico, social y cultural construido por sus vecinos, ofreciendo alternativas participativas, nuevos retos y nuevas posibilidades”.

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