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Por Patricia Merello Guzmán – 13/05/2017

Trazos cargados de originalidad invaden las páginas de un cuento infantil. Por las manos de los niños pasa una gran cantidad de historietas acompañadas de dibujos que amenizan su lectura. Sin embargo, elaborar estas ilustraciones supone todo un reto para personas como Carla Monguió, diseñadora gráfica que estudió Bellas Artes en la Universidad de Sevilla. “Para un adulto es complejo simplificar totalmente y tener una visión tan literal del mundo”, comenta. Y es que ante los ojos de los niños, la vida adopta un sentido diferente.

A Carla Monguió siempre le ha llamado la atención la manera tan simple y  transparente que tienen ellos de ver el mundo y todo el color que le rodea. Por ello, se sumergió en la ilustración de cuentos para niños con autismo. Esta iniciativa proviene de Aprendices visuales, una organización sin ánimo de lucro que utiliza el arte como herramienta de sensibilización social para ayudar a desarrollar el máximo potencial de estos pequeños. Así, la dibujante plasmó su imaginación en Las pelusas se mudan a casaEl dragón Chef y La rana pirata, cuentos que se insertan en la colección Disfruta, destinada a la diversión. “Los niños con autismo son aprendices visuales porque entienden el mundo que les rodea de una forma visual, mucho más literal que como lo hacen otros”, explica.

De modo que el texto de estos cuentos va acompañado de una serie de pictogramas que representa la acción de cada página. Además, las expresiones faciales y corporales de los personajes son muy importantes, así como sus ojos, que deben dirigirse a la acción principal para que los niños no se sientan perdidos.  Carla Monguió añade que “no debe haber ningún elemento de la imagen que esté cortado por el límite de la página o por otro que se ponga delante y los personajes principales de ese momento de la acción deben contrastar en color y forma con el fondo”. Asimismo, cada página debe tener continuidad con la anterior.

Este tipo de cuentos no son exclusivos de los niños con autismo ya que desde Aprendices visuales se pretende que sean inclusivos. Como apunta la ilustradora, la idea es que “cualquier niño pueda leer ese cuento, se pueda divertir, lo pueda entender y no tenga por qué sentir que ese cuento no está diseñado para él”.

Colores y formas caracterizan los cuentos con los que los más pequeños interactúan y es que la ilustración infantil, se sustenta en una estructura sencilla con el objetivo de que los niños conecten con la historia. La clave está en conocer las necesidades e inquietudes del público al que está destinada. “Aunque sean unas ilustraciones preciosas, si realmente el público al que va dirigido no lo entiende o no es capaz de captar la historia o de entender el concepto didáctico, no sirve para nada”, comenta Carla Monguió.

Amante de las obras de la ilustradora francesa Rebecca Dautremer, Carla Monguió considera que un buen cuento infantil debe incorporar un componente narrativo y descriptivo. “Y un componente metafórico o didáctico, que en el fondo tenga algún tipo de valores que a lo mejor el niño, a priori, no capte. Los niños al final son esponjas, aunque ni ellos mismos se den cuenta”, agrega la artista.

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