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Por Patricia Merello Guzmán – 12/11/2016
Llega noviembre, un mes en el que apetecen los abrigos y no hay más remedio que recurrir al paraguas. Una escena de lo más otoñal que resulta muy lejana dada la presencia del llamado veranillo de San Miguel. Las temperaturas agradables, que alcanzan hasta los 30ºC, invitan a disfrutar al aire libre todo tipo de juegos y actividades, incluso las artísticas. Parques, bosques o plazas acogen a una gran cantidad de niños que además de practicar deporte, pueden adentrase en el mundo del arte y dejar volar su imaginación aprovechando los colores, formas y texturas que los espacios les brindan. Más allá de los cuadernos de dibujos lineales para colorear, existen numerosas alternativas para acercar la pintura a los más pequeños a la vez que se divierten con su familia y amigos.Una opción es utilizar elementos de la naturaleza para la creación. Los niños pueden recoger semillas, flores, piedras, hojas, ramas, bellotas o piñas e insertarlos en sus dibujos, también usar su textura y contorno para bañarlos en pintura y posteriormente, estamparlos a modo de sellos. Mariposas con pétalos en sus alas, árboles con piñones, caminos de piedras pequeñas, todo vale. Bajo ninguna circunstancia se debe restringir su libertad creativa inculcándole patrones como “el Sol debe ser amarillo”. De esta forma se da rienda suelta a su creatividad.  Asimismo, pueden utilizar estos elementos, no para crear sobre un folio o cartulina sino en el propio espacio natural al estilo de Andy Goldsworthy. Los jóvenes colocarán flores y hojas de diferentes colores dando forma a mándalas dotados de belleza o pintarán con rotuladores piedras muy variadas creando caras o palabras (en cada piedra se dibuja una letra). También es habitual ofrecerles tizas de colores con el fin de que pinten en la superficie del patio de recreo o proponerles copiar edificios arquitectónicos, estatuas o cualquier paisaje que les rodee.

Por su parte, la playa es un lugar ideal para el desarrollo artístico de los niños ya que pueden recoger conchas o caracolas y disponerlas a su antojo en la arena. A su vez, estos sienten entusiasmo al experimentar con cubos y palas que les permiten esculpir figuras de arenas además de castillos de ensueño.Otras ideas, que también se llevan a cabo en casa, consisten en  pintar con burbujas soplando mediante pajitas o plasmar en camisetas colores y formas geométricas. La mezcla de pintura y leche permite observar un espectáculo visual maravilloso que les sorprenderá, mientras que el universo del origami japonés entretendrá a los jóvenes realizando figuras de papel al mismo tiempo que estimulan su sensibilidad y desarrollan habilidades motoras.

Las actividades en grupo fomentan la cooperación y les ayuda a descubrir sus propias posibilidades, por ejemplo en el conocido juego “Pictionary” se esforzarán por dibujar lo mejor posible para que su equipo adivine qué están representando; de esta forma, mejoran su concentración. Para darle mayor emoción, los jóvenes tendrán que dibujar con la mano no dominante. Asimismo existen multitud de juegos para crear obras de arte en grupo como el siguiente: Se forman dos grupos de cinco personas cada uno y se organizan en dos filas, una situada en frente de la otra. Los primeros deben comenzar a dibujar rápidamente en una cartulina grande sobre el tema que el supervisor escoja, durante diez segundos, hasta que de paso al siguiente. Aquel grupo que refleje mejor la temática dada irá acumulando puntos.Descubrir las capacidades creativas forma parte del aprendizaje de los niños por ello, junto a la familia, existen personas que dedican su tiempo al desarrollo infantil. Los scouts del grupo San Juán de Ávila realizan actividades relacionadas con el reciclaje. “Enseñamos a los niños a transformar bricks de leche en algo que sea de utilidad, como una jaula pequeña para pájaros, una cartera o un regalo para alguien. Además hacemos cosas relacionadas con la construcción y la cabuyería” explica Borja Páramo, responsable del Kral lobato. De esta forma los jóvenes, además de diseñar, “se dan cuenta de que esforzándose pueden conseguir lo que quieran, y eso les da mucha autonomía” comenta. Milagros Fernández, coordinadora de actividades extraescolares, explica que han organizado un club de lectura donde se hacen actividades relacionadas con la literatura, además “hacemos manualidades de diversos temas”. También destaca las clases de baile donde “se utilizan diferentes tipos de música, haciendo que los niños expresen corporalmente sus emociones”.

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